Estar lejos es el precio que tenemos que pagar por emigrar a buscar una mejor vida y vivir en paz, pero cuando uno se reencuentra, todos los sentimientos de amor más profundo afloran como un volcán y el corazón se llena de una felicidad incomparable, la cual se acaba de repente con la despedida.
Abrazar a mi papá, mis hermanos, mis sobrinos, después de tanto tiempo, ha sido lo más rico para mi vida y mi corazón desde que tuve que emigrar.







