DIEZ AÑOS DESPUÉS
Diez años después sus lágrimas corrieron
por sus mejillas como diamantes de alegría
y se fueron secando cuando desaparecieron
los días de soledad, las noches frías
y a su vientre llegó la felicidad en bandadas
buscando un destino sin final feliz;
bandadas de vida: un día sonrisas y otro así
como si en realidad no hubiese pasado nada.
Y el sol y la luna con todo su esplendor
brillaron de día y de noche...y se escondieron
dándole vida y muerte a una flor,
trayendo, llevando esperanzas que se desvanecieron.
Diez años después se acabaron las fantasías,
nació la pasión: realidad palpable y sin huida
y se combinaron tristezas y alegrías
para hacerle recordar la realidad de la vida.
En su piel de durazno nacieron rosas
y su cuerpo sagrado se dejó llevar
al cielo con sensaciones muy hermosas,
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