Tú me lo dijiste y yo no lo entendí
que la vida era miel y yo el panal
porque te daba el dulce de mis manos
repletos de amor para tí
y en mis besos encontrabas
todo lo que tanta falta te hacía.
Te daba el dulce de mis besos
embelesados con el calor de mi alma
y al no tenerme más te preguntas
qué se hizo la miel y el panal.
Y en las noches oscuras no tienes
mi luz, mi dulzura y menos aún
una luna llena de locura
con gotas de miel en toda tu piel.
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